martes, 4 de mayo de 2010

UN MARTES CUALQUIERA

Llego a mi casa, se podría decir que no he pasado el mejor día de mi vida. Hago lo de siempre, me meto en la ducha, después tomo algo de fruta, y si no tengo que adelantar asuntos me cojo mi paquete de cigarrillos y me siento delante de “la caja tonta” esperando alguna buena película buena o mala que me haga pasar el rato.


He de añadir también que soy malísimo pelando fruta. Cada vez que vuelvo a casa mamá es la encargada de hacerlo. La primera vez, después de mucho tiempo, esboza una sonrisa, no le importa, estoy en casa; La segunda ya no muestra tan ansiada alegría, pero sigue diciendo que soy su niño mayor, y que no le importa; A partir de la tercera la cosa cambia, se nota que empieza a tener cierta inquina a dicha labor que días antes no le importaba realizar, por lo que segundos más tarde suelta un: “Eres un inútil” Así es mamá, así tengo hoy en día cierto carácter y mucha intolerancia, o mejor, poca paciencia.


Normalmente todas las “pelis” que pillo las he visto, por lo que de primeras ya sé con lo que me voy a encontrar. Si reconozco que algo es tan malo como para no poder ser visto dos veces, me voy para la cama, sobre o piltra, o… puede que me ponga a perder el tiempo con el PC.

Pero una noche fue diferente…


Tras llegar a mi hogar (nada dulce) y hacer todo lo dicho con anterioridad, me dispuse delante de mi TV y allí estaba, ¿el qué? No sé, qué… “Ohhh”, “Jolll”…


“Ghost”, sí mis capullos lectores, sí. Era ese pastelón que varias mujeres, con las que he sido bastante permisivo, me habían hecho tantas veces tragar. No obstante, esta vez algo era desemejante, pero no me paré a pensar qué era aquello.


La cosa allí empezó y a mí me estaba entreteniendo. El tipo feliz que muere; La mujer que llora su pérdida y pierde la chola; El malo malísimo que para ella puede llegar a ser el sustituto de lo que el bailarín con pinta homosexual de “Dirty Dancing” dejó atrás; El toque de humor añadido de forma magistral por una negrita vidente que ya fue cantante de un club/burdel y después pasó a ser monja (algo asombroso)


No me lo podía creer, era la primera vez que nadie, por bemoles, me obligaba a ver a lo que para mí era un espantoso visionado… ¡ZAS! Es ahí la diferencia, la encontré… Soy sublime.


Esa mágica melodía, “ñona a más no poder”, se introdujo dentro de mi ser, poseyéndome… Joder, estuve una semana entera tatareándola mientras cerraba los ojos y me imaginaba que Patrick Swayze venía en forma de espectro a elaborar una vasija de barro conmigo. Bueno, mejor diremos que me imaginaba a Demi Moore, que esto suena un poco raro. Claro que entonces Demi era un poco niña, y estaba pelada como un chico rebelde de los años 80…

A mí me pone más la de ahora, cada día que pasa es que… (Eufemismo)… Es que le sientan muy bien los años, como a Sharon Stone.


Entonces comprendí todo… Esto me ayudó a acercarme a tales personas. Da igual que fuera “Ghost” o “El Diablo se viste de Prada” La cosa es que uno no debe cerrarse en banda, no debe censurar ciertas cosas porque parta de una premisa ya adjudicada, el odioso NO.


Ahora bien, esto no significa que lleven a sus románticas y ridículas novias a ver comedias malas de Hugh Grant y Ashton Kutcher. Dios nos libre de tales espectáculos dantescos.


Yo no soy quien para dar estos consejos, pero no se partan la cabeza intentando comprender, no es posible. Dejen que les lleven, sin miedo. El miedo es una palabra que inventaron algunos cobardes.


Como dijo Wilde y sin mal interpretar al autor: “Las mujeres no nacieron para ser comprendidas, si no para ser amadas. Y si quiere entenderla de verdad, tampoco la escuche, mírela”

1 comentario:

  1. Pero asegurarse siempre que no os lleven a ver "Como Perder a un Chico en diez días"... Horribilus Totalis.

    Adeu.

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